
De un plumazo, Estados Unidos ha acabado con Megaupload, la página de almacenamiento de archivos más grande del mundo. Con la ayuda de las autoridades de varios países, el FBI y el Departamento de Justicia cerraron el pasado miércoles Megaupload, registrada en Hong Kong, al tiempo que detenía a su fundador, Kim Schmitz, junto a otros tres de sus directivos: Finn Batato, Mathias Ortmann y Bram van der Kolk. Simultáneamente se realizaron redadas en EE.UU. y otros nueve países, lo que derivó en la incautación de unos 10 millones de dólares en efectivo, productos informáticos por valor de 50 millones de dólares y varios vehículos cuyo valor total asciende a 6 millones de dólares. Además, 100 millones de dólares fueron confiscados de varias cuentas bancarias que la empresa tenía registradas en 65 países. Por el momento, los detenidos han sido encarcelados de forma preventiva en Nueva Zelanda sin posibilidad de fianza mientras EE.UU. tramita sus extradiciones.
La operación, denominada «Mega Conspiracy», es el último progreso hasta el momento de la demanda en la que EE.UU. se presenta como acusación contra Kim Dotcom, Megaupload Limited., Vestor Limited., Finn Batato, Julius Bencko, Sven Echternach, Mathias Ortmann, Andrus Nomm y Bram Van Der Kolk. Todos ellos fueron acusados el 5 de enero por un jurado del Estado de Virginia de estar detrás de una «organización criminal internacional responsable de la piratería masiva a nivel mundial de obras protegidas por derechos de autor». Ahora se enfrentan a penas de un máximo de 20 años por los cargos de crimen organizado, 5 años por conspiración para infringir derechos de autor, 20 años por blanqueo de dinero y 5 años por cada uno de los otros cargos de infracción criminal de derechos de autor de los que sean culpables.







